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Tengo un enjambre en mi casa, ¿Qué hago?

El enjambre constituye la forma natural de reproducción de la colmena, normalmente ocurre durante la primavera o principios del verano

Cuando entra una gran cantidad de polen y néctar se estimula la producción de huevos de la reina, esto hace que la población crezca y que empiece a faltar el espacio en la colmena, el control basado en feromonas que ejerce la reina para que solo ella pueda depositar huevos se debilita, entonces algunas obreras comienzan el proceso reproductivo.

Para ello toman huevos recién puestos por la reina, los sacan de la celdilla ordinaria y los depositan en celdas mucho más grandes, la “realeras”, donde la alimentación exclusiva con jalea real dará lugar a numerosas reinas vírgenes. Cuando aún se están desarrollando como larvas ya emiten feromonas peculiares que avisa a la colonia que ha llegado la hora de enjambrar.

Una vez lista la reina virgen, si el clima es favorable, se sitúa en la puerta de la colmena y haciendo uso de su atracción química, llama a todas las abejas que puede, éstas ingieren una buena cantidad de miel y emprenden el vuelo formando un enjambre en busca de un lugar idóneo para fundar una nueva colonia. Habrá unas 10 000 o 20 000 abejas, que siguen a la reina hasta un lugar generalmente cercano a la colmena, donde se toman un descanso.

Antes de que el enjambre continúe su camino, varias exploradoras salen del enjambre y visitan diversos lugares inspeccionando los espacios que cuenten con adecuada humedad, oscuridad, abrigo de vientos, entradas y salidas defendibles. Cuando regresan comunican sus impresiones al enjambre mediante una danza, si alguna de las exploradoras encuentra un lugar adecuado, regresará a él acompañada por un número notable de abejas del enjambre, que quieren verificar si el lugar es tan bueno. Tras comprobar la bondad del lugar, el grupo vuelve y ejecuta nuevamente la danza informativa. Si el lugar merece mucho la pena, todas emprenden el vuelo hacia el nuevo hogar protegiendo a la reina provocando un zumbido intenso.

Este zumbido suele causar alarma a cualquier persona que presencie el evento, sin embargo, un enjambre no es peligroso ni agresivo, de hecho, suele ser manso ya que en ese momento no tienen nada que defender: ni colmena, ni larvas, ni huevos, ni reservas. Están “de paso”.

Estos datos sobre las abejas domésticas nos enseña que tener un enjambre en nuestra casa es un privilegio, del que sin duda se benefician nuestras plantas y cultivos. 

Suprimir por ignorancia y miedo injustificado a estos insectos es otro atentado de los que cometemos contra los organismos que nos proporcionan servicios necesarios y maravillosos.

¡No las mates, solo están de paso!

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